Constitución de Apatzingán, en el bicentenario de su sanción

El día de hoy, 22 de octubre de 2014, se cumplen doscientos años de la sanción del Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana (Constitución de Apatzingán).

Dicho Decreto, a pesar del tiempo transcurrido, incluye en su texto normas que no deben olvidarse pues consagran principios, valores o ideas que actualmente bien nos vendría tener presentes.

Ante hechos violentos como los ocurridos con los alumnos de la Escuela Normal de Ayotzinapa o los acontecidos en el municipio de Tlatlaya, es importante reflexionar sobre la situación que vive el país. Frecuentes noticias sobre homicidios, secuestros, trata de personas, actos de corrupción, entre otros muchos delitos, ocupan los espacios noticiosos.

Es momento de pensar en la necesidad de una cultura de la legalidad y de un sistema efectivo de rendición de cuentas. Es indispensable que gobierno y sociedad caminen en el mismo rumbo.

La Constitución de Apatzingán, como el primer instrumento que busca sentar las bases de un proyecto de país, es muy interesante, por lo que es recomendable su lectura. Habiendo sido sancionada durante la guerra de independencia es evidente que, aunque se vivían tiempos violentos, se tenía una idea de cómo deberían ser la estructura y el funcionamiento de las autoridades y su relación con los particulares.

A doscientos años de que fue sancionada la Constitución de Apatzingán vivimos hechos violentos, por supuesto que de distinta índole. Lamentablemente parece que se pierde el rumbo marcado por la Constitución de 1917. Esperemos que en los ya menos de tres años que faltan para el centenario de su expedición, podamos retomar el camino de la paz, el respeto a los derechos fundamentales y la legalidad.

Normativamente se han dado pasos enormes, como en el caso de la reforma constitucional de 2011 en materia de derechos humanos. Fácticamente tenemos muchos pendientes.

Algunos de las disposiciones ,contenidas en la Constitución de Apatzingán, que no debemos olvidar son las siguientes:

Artículo 11. Tres son las atribuciones de la soberanía: la facultad de dictar leyes, la facultad de hacerlas ejecutar y la facultad de aplicarlas a los casos particulares”

Artículo 23. La ley sólo debe decretar penas muy necesarias, proporcionadas a los delitos y útiles a la sociedad.

Artículo 24. La felicidad del pueblo y de cada uno de los ciudadanos consiste en el goce de la igualdad, seguridad, propiedad y libertad. La íntegra conservación de estos derechos es el objeto de la institución de los gobiernos y el único fin de las asociaciones políticas.

Artículo 28. Son tiránicos y arbitrarios los actos ejercidos contra un ciudadano sin las formalidades de la ley.

 Artículo 29. El magistrado que incurriere en este delito será depuesto y castigado con la severidad que mande la ley.

Artículo 30. Todo ciudadano se reputa inocente, mientras no se declare culpado.

Artículo 31. Ninguno debe ser juzgado ni sentenciado, sino después de haber sido oído legalmente.”

Si respetáramos estos dispositivos muchos de los problemas que nos aquejan no existirían o, por lo menos, serían de menor magnitud.

Acerca de Arturo Cossío

Abogado penalista. Profesor universitario. Twitter Follow @ArturoCossio
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